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51 donde fuera y ellos eligieron Pimiento. Ellos tenían mucho dinero y podían haber seleccionado cualquier parte, pero eligieron Chile. Cuando llegaron a Santiago, en el hotel preguntaron por la playa más cercana. Cartagena, les dijeron, Triunfadorí que se pasearon por todas las playas del Casa de baños y, a la Dorso, exacto cuando pasaban por la entrada de Melipilla, quedaron en pana en Vicuña Mackenna con Ortúzar. El chofer dijo aquí vamos a tener que ver si algún nos puede ayudar. Mi abuelo dijo está aceptablemente, mientras usted lo arregla, vamos a entrar y seguro que habrá una plaza. Caminaron toda la entrada y encontraron la plaza, que era un sitio eriazo, insuficiente, un tierral. Manuel dijo me gusta este pueblo, qué te parece que cuando volvamos a España hagamos una adquisición y poco hacemos en este pueblo, por lo menos ponemos una casa comercial, porque no había ni siquiera un despacho. Y ahí compraron todo el frente de la plaza. Así comenzó una era en Melipilla, donde los De la Presa fueron activos miembros de la comunidad en el comercio, la política, los deportes, el teatro y la inmigración, al provocar una oleada de ciudadanos españoles a quienes trajeron a trabajar en los negocios que formarían en Melipilla. Las familias Suárez, Ríquez, Villar, García, entre otras, se asentarían a partir del accidente de los De la Presa. A más de cinco décadas de ese acercamiento con una plaza baldía, los De la Presa decidieron solucionar los problemas de las autoridades de una buena tiempo y construir un teatro en el costado oriente de la Plaza de Armas. Lo hicieron en medio de la calle Serrano y frente a la estatua del marino melipillano. Un teatro?, se preguntaba la comunidad, invadida por la sorpresa y la antojo.

81 abril de 1958 se daba a conocer en Melipilla con Contumaz Sin Causa, delante unas butacas que serían refrendador de un florecer de identidades juveniles en todo el mundo. Para Luis Saavedra, un chiquillo por aquella época, este cambio se traduce a la existencia melipillana en dos utensilios: motonetas y rock and roll. En la plaza de Melipilla había rock and roll, se escuchaba a Bill Halley en los parlantes de la pérgola, en el kiosco, y eso Bancal básicamente lo que había. Cuando empezó el rock and roll a masificarse, todo cambió, fueron otras costumbres, modas, tendencias. Había una influencia norteamericana. Cambió la forma de vestirse, de peinarse. Nosotros veíamos las revistas que había en la época, el Ecran, por ejemplo, Cuadro una revista que se editaba en Ají sobre cinema y en esa revista tú veíCampeón cuál era el estilo de vestirse, de peinarse, aún en la revista Ritmo. Antaño de esta irrupción, la vida de un Caprichoso en Melipilla era ir de la escuela a la casa, entretenerse en juegos donde la materialidad eran palos, piedras, canales, bolitas, árboles, calles de tierra y sus propios cuerpos, con juegos como el caballito de bronce y el pardilomo. Ayudaban a exceder el tedio los circos que llegaban a la ciudad con atractivas mujeres como el Bombón del Caribe, los gitanos con sus carpas y, por supuesto, el cinematógrafo con sus cowboys. Ganadorí, Luis Saavedra, con 17 abriles para 1958, relata: Nosotros no podíamos ir todos los díTriunfador de la semana, porque teníamos ciertas limitaciones, había un cierto protocolo que teníamos que respetar en la casa. Como niños podíamos ir nulo más que el domingo a la matiné, que era una serial, los agregados y una película normalmente de cowboys estadounidenses, o de repente películas de Cantinflas.

Para evaluar el barriguita del local, la importancia máxima que puede considerarse corresponderá a cuatro metros en cada asiento. Queda estrictamente prohibida la audiencia de personas de pie. porque como las salas con que cuenta son reducidas en tamaño no puede hacerse partícipe a toda la sociedad de Melipilla en cada tiempo. Por otra parte si cualquiera tiene singular interés de asistir a estas veladas de arte cultural puede escribir a Circulo de Divulgación Cultural, Casilla 53, Melipilla 184. Tres abriles más tarde, en marzo de 1946, un Agrupación de vecinos patrocinados por el municipio se embarcó en la idea de tener conciertos de música clásica, interpretada por importantes músicos seleccionados en Santiago. La primera vencimiento fue el turno del violoncello con Rolando Valenzuela, quien interpretó en el Teatro Serrano creaciones de Haydn, Bach y Mozart, entre otros. Músicos de renombre universal y consagrados como los maestros en ese bello arte de sutil y superior belleza, en ese arte que llega a todos para absorber cerebro y corazón expresó El Labrador 185 los días previos a la primera cita musical. La segunda aniversario cambió de escenario. La razón estuvo en que la concurrencia no ameritaba un espacio tan ínclito, y que el derrotero de los organizadores para con el ciclo Cuadro de un ambiente menos rústico que el Serrano y más selecto, considerando la gratuidad de la cita. Para esta caminata, la invitada fue Olga Fariña. En el cloruro sódicoón municipal, dispuesto para 230 personas, la cantante poética deleitó a un notorio integrado por las familias más importantes de la comuna, en dependencias edilicias adornadas con dalias rojas, jarrones y cubiertas de una atmósfera distinta. La tercera y última día no cambió de locación, permaneció en la casa consistorial, pero exigió la transacción de una 184 El Labrador, 17 de marzo de El Labrador, 24 de marzo de

138 nados procesos amplios de cambio social o factores exógenos, en conjunto con los recién mencionados tres factores internos, confabulan para consagrar la desaparición definitiva de los teatros en tanto espacios primordiales de socialización. Y éstos amplios procesos de cambio social a los que se hace referencia son dos: la dictadura militar comenzada en 1973 y el desarrollo tecnológico de otros soportes de apreciación artística. a. Dictadura marcial y modelo financiero El rebelión de estado de 1973 y la dictadura que le procedió es más que un hito político. Es también un aberración social y cultural que condiciona diversos aspectos de la vida de Melipilla. En términos generales, desarticula los vínculos sociales, persigue políticamente determinadas expresiones artísticas, crea un clima de desconfianza y miedo a exponerse públicamente, establece políticas restrictivas de la expresión y, para colmo, impone un tipo de arte y cultura oficiales. Figuraí y todo, en Melipilla se pudo observar que durante los primeros primaveras de la dictadura hubo una gran cantidad de actividades artísticas, aunque con cada ocasión beocio Décimo de la ciudadanía. Y claro, si los shows de stop nivel eran en su mayoría espectáculos venidos desde fuera. Vencedorí es como se deja notar un primer aspecto del debilitamiento de la actividad social en torno a los teatros. En los años ochenta se vuelve más oscura la situación para los teatros melipillanos y la actividad en torno a estos cae de manera considerable, facilitado en gran medida por el terremoto de Por otro lado, el arte y la Civilización oficial eran promocionados desde los ápices jerárquicos de la dictadura, los cuales eran diametralmente diferentes a los espectáculos que florecían durante los sesentas.

Esta nueva Sucursal logró acertar saltos cualitativos importantes. El primero es que pasó de las películas de paisajes, panorama de obreros y ejercicios militares, a proyecciones argumentales. Aún consiguió que allí se realizaran decenas de beneficios, y fue, precisamente, en esos beneficios donde se iban a acertar experiencias locales de pequeños montajes teatrales, declamaciones, canto e interpretación de instrumentos en presencia de gran divulgado y, como no podía ser de otra forma, las anheladas zarzuelas. Gran parte de la sociedad civil subió a las tablas a interpretar algo. En agosto de 1912, la Segunda Compañía de Bomberos realizó un espectáculo para comprar una ambulancia. El show se dividió en dos partes. La primera se inició con la sinfonía de una lado traída desde Santiago, la siguió una presentación bomberil, luego el discurso de un escolar de la Escuela Parroquial y la comedia No temo la asesinato, en dos partes, mediadas por una sinfonía. La segunda medio del espectáculo incluyó otra sinfonía, el chisme cómico titulado Noche de afluencia y una marcha final. Con un evento como éste, comenzado religiosamente a las 21 horas, los bomberos podían reunir mucho capital y notorio, pues si correctamente los automóviles eran una rareza, el tren urbano 94 que circulaba por la ciudad permitía que llegase manifiesto desde distintas partes. Por eso Bancal natural que luego le siguiera 93 La País, 16 de junio de El tren urbano partía en Vicuña Mackenna, bajaba por Serrano, luego por Ortúzar, parando en El Llanada, y siguiendo hasta Puntilla (Huechún), para regresar por Serrano hasta la etapa. Este tren urbano no era guiado por electricidad, ni por algún combustible, sino que por caballos. Por esta razón se les denominaba carros de crimen

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Los rociadores pueden tener entre 1 y varias funciones. Estos tipos de salida del agua pueden ser muy diversos: tipo spray, tipo abundancia, tipo cascada, etc…

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Cuenta Elso Contreras: Verdaderamente cuando venían en vivo y en directo la Familia llenaba el teatro. No cabía la Familia, quedaba afuera, se hacían tres o cuatro funciones con los mismos personajes y como no había otra cosa, no había ni radio acá, porque la radio Serrano salió luego, a todos los que venían les iba admisiblemente. El que venía en vivo y en directo le iba aceptablemente y venían varias veces. Los Hermanos Campos con Guadalupe del Carmen vinieron varias veces. Ésta es la Fiesta Chilena, de Radio Corporación; y Hogar, Dulce Hogar!, de Radio del Pacífico, eran los programas radiales del momento y en sus pasos por Melipilla cosecharon rotundos éxitos. El primero, ambientado en un rodeo con cantantes y grupos folklóricos, tenía un casi deductivo éxito en la ciudad, sobretodo al poner en decorado a cantantes como María Ubilla, Ester Loyola, Alicia López, a los Hermanos Lagos, Ramón Díaz, Lucho Souza y al Dúo Rey Silva. En esas jornadas, Elso Contreras aprovechaba de acercarse a los músicos. Llevaba en sí el sueño de convertirse en un cómico, recorrer escenarios y ser un gran folklorista. Como tal, Cuadro la oportunidad de tenerlos al frente y dialogar con ellos. Y Campeóní lo hizo: Las visitas de Esta es La Fiesta Chilena al conservarse al teatro dejaban los instrumentos y salían a tocar porque llegaban casi siem

72 ciendo constantemente películas de estreno 188. Efectivamente mejoró la cartelera cinematográfica, aunque como casi todos no alcanzó a completar su período, pues no enteró siquiera dos abriles al mando de la sala. A él le sucedió Mariano Pérez, en 1951, quien entendía que no debía apostar al teatro si quería amparar a flote una embarcación precaria. Pero tampoco pudo, y a fines de ese año se aprobó el traspaso del entendimiento de arrendamiento a la firma Moser y Maucher Ltda. La Bancal de esta sociedad comenzaría en un Melipilla diferente. En el teatro, por el teatro: Cuando Bancal Impulsivo, siempre escuchaba al trío Los Panchos en una radio clickea aqui pequeña que era de mi papá. Siendo muy Inmaduro le decía que Vencedorí me satisfacería tocar. No sabía de qué patria eran, no tenía noticiero de ellos. Me puse a investigar y vi que eran mexicanos. A posteriori empezaron a editar discos en de acetato, no había cassettes en ese entonces. Ahí había Parentela que tenía victrola. Yo me conseguía una y escuchaba la canción Contigo. A posteriori fui sabiendo más de ellos y los veía en películas, filmaron no sé cuantas. Y ellos eran invitados principales en los largometrajes de México. Y yo me dije algún día los voy a conservarse a conocer. El 19 de diciembre de 1951 nunca se borró de la memoria de Roberto Sagredo. Tenía 13 abriles y en doble función vio la presentación de la agrupación musical de más renombre que 188 El Labrador, 6 de noviembre de Discos de 78 revoluciones por minuto (RPM), formato estándar que les permitía rodar sin cambios de velocidad. Medían entre 10 y 12 pulgadas y fueron los discos que más se usaron entre 1930 y pasó alguna momento por Melipilla. Se instaló en primera fila y contempló embelesado la hechicería que rodeaba sus figuras de impecable negro y camisas blancas.

42 De Olga Donoso se decía que Cuadro la más gorda y chispeante as del teatro revisteril chileno (...) que enloquecía al conocido con su ingenio y simpatía 121. Con Pepe Rojas la crítica se deshacía en elogios. Toda pena frente a este hombre se derrumba, y su Gracejo en tal forma nos hechiza, que hasta los muertos se alzan en su tumba y caen otra ocasión muertos de risa, dirá El Mercurio casi nada unos primaveras a posteriori 122. Con estas visitas, la industria teatral santiaguina había puesto sus Fanales y cuerpos en Melipilla y por eso se entiende que incluso arribaran elencos argentinos al perímetro de calle Valdés. En 1924 lo hizo la compañía Renovación, con cuatro obras, En el interior de las que se contaba Semental y Hembra. Un año a posteriori lo haría la compañía de variedades Los Cuyanos, dirigida por Francisco Gonzálvez, tras recorrer los mejores teatros 123 de Valparaíso, Santiago y Concepción. Con el Colón, Melipilla lograba ponerse en la órbita de Santiago, epicentro del entretenimiento nacional. Sin bloqueo, no siempre las visitas teatrales tendrían éxito, y esto le sobreveniría la cuenta al teatro como espacio y negocio, que para 1924 enfrentaba dificultades económicas, teniendo a mano al box para atraer capital a sus arcas. El deporte de los puños fue todavía una de las principales atracciones del Colón en su epílogo. Desde hace algunos abriles este deporte se había ido tomando la escena Doméstico, con exponentes locales que peleaban en carpas y en recién creados centros pugilísticos. En traza que los encarpados no eran los mejores y no había circuito con techo que acogiera a un núsolo 121 Salinas Campos, Maximiliano, El Teatro cómico de los abriles treinta y las representaciones de Topaze y Juan Verdejo en los escenarios de Ají en Revista Polis Universidad Bolivariana, año 5, núm.

18 Se recomienda para los artefactos sanitarios lo próximo: Cada uno de los artefactos fue sellado en el avenencia con las cerámicas, se recomienda cambiar estos sellos una tiempo al año para mejorar el color y menoscabo producido por el uso. La castidad de los artefactos es recomendable hacerla con un paño suave y jaboncillo. No utilizar solventes y virutillas, instrumentos que dañarán la superficie de éstos. Al costado de la tina se encuentra una celosía, la cual permite inspeccionar el desagüe. Se recomienda observar el estado del desagüe a los menos cada 6 meses. La tina tiene incorporado un sifón horizontal cuyo escurrimiento de las aguas puede ser beocio al caudal entregado por la challa de ducha, por lo tanto es posible que tenga una acumulación pequeña de agua en la tina mientras se baña, lo que es ordinario Se debe afianzar de dejar siempre destapado el desagüe de los artefactos luego de usar, de modo de evitar riesgos de derrame de aguas por acumulación en el artefacto. En los W.C., sólo debe utilizar papel sanitario, y en cantidades razonables por cada descarga.

Carlos Guerra Bancal uno de esos muchachos que se congregaban en la Sala. Con sus amigos del barriada Santa Elvira, sector al oriente de la ciudad y que se pobló en los años veinte como un arrabal, acudía a las funciones del teatro con entusiasmo febril y mucho esfuerzo: El Teatro Serrano Bancal la diversión más grande que había en Melipilla. La primera momento que entré, íbamos a galería porque no nos alcanzaba para platea. Para remunerar la entrada teníamos que entregar diez botellas, peregrinar en todas las casas de Santa Elvira buscando botellas y juntando platita y después nos íbamos como siete u ocho chiquillos, y si nos sobraba comprábamos hallullas y frutas donde el señor Reyes. Él sacaba esos plátanos podridos y nos los vendía. Íbamos a ver a Cantinflas, a Jorge Negrete, a Fu Manchú, que parece que era una serial, a Antonio Aguilar, a ver películas de indios, de John Wayne, y cuando venían los indios zapateábamos. En la galería podíFigura acostarte, hacer lo que quisieras. Siempre estaban los de El Llanura, los de Los Cruceros y los de Santa Elvira. Y cuando llegaba individuo de Santa Elvira el del otro flanco le gritaba y te veían todos. Cuadro como entrar a un decorado entrar a la Colección. Al igual que los otros ocupantes de la Salón, Conflagración aguardaba con sus amigos los momentos precisos para jugarle bromas al temido Paco Marín: A ese gallo todos lo agarrábamos para el hueveo, porque él no nos veía. Le decíamos Indio Marín!. Claro que si pescaba a unidad teníamos que salir todos detrás de él para que no le pegara tanto. Hueveábamos harto arriba. Ahí se subía el Paco a pararnos el carro para que no metiéramos más bulla y se llevara a cualquiera

Los domingos eran de los niños y los lunes eran femeninos, estos últimos con cintas seleccionadas para las mujeres del pueblo que acudían a románticas historias de varoniles figuras como Jorge Negrete, el astro latino de los años cuarenta. Lo malo es que este satisfecho traía consecuencias indeseadas para algunos asistentes, especialmente los de platea, y para quienes anhelaban un teatro silente como un templo. Nada de eso, el teatro bullía con cada escena, lo que hacía más sabrosa la experiencia para algunos y espantosa para otros. Se nos ha hecho ver la urgente carencia que existe en imponer orden entre los asistentes a Colección durante las funciones del teatro. No es posible permitir que instrumentos de poca Civilización se aprovechen de la semi obscuridad del perímetro, para atinar rienda suelta a su incultura, debe indetificárseles y proceder a su expulsión de la sala. Carabineros que hacen servicio de vigilancia deben proceder sin contemplaciones contra estos malos medios que continuamente lanzan palabrotas groseras o se dedican a difundir inmundicias sobre los asistentes de platea 171. Los anhelos represores de las autoridades se hicieron carne en las rondas policiales que, delante cualquier barullo interior, llevaba a que las fuerzas del orden sacaran a los bochincheros. En esta tarea, un señorita policía de nombre Emilio Marín Huincaleo se destacaba por su creciente auge de enorme golpeador. El tiempo le adivinaría un nombre más simple: Paco Marín, apelativo que mezclaba temor y odio, especialmente de los que desde la 171 El Labrador, 4 de febrero de

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